miércoles, 18 de abril de 2012

Convencimiento

No me queda duda alguna de que este lapsus de absoluta falta de narcisismo, expresado por mi súbita renuncia a escribir por escribir, lo debo a un simple y sólo hecho concreto: la incertidumbre, amiga, que significó tenerte bajo la cruel espada. Estamos en días, si se quiere, más inciertos, viviendo, regreso como Borges a sus laberintos, en la negra espalda del tiempo.

Pero de alguna manera el que hayas trascendido una etapa terriblemente dolorosa y ahí sigas, imbatible, renueva la confianza y me inspira, en esta singular noche hidrocálida, a por fin hilar un par de frases y pensar en lo que viene con inquietud y esperanza.

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