Mañana nublada en Querétaro. Un café que no es café sino una azucarada pero reconfortante golosina. El Largo del la Novena Sinfonía de Dvorak por Radio Swiss. La perspectiva de un día creativo ante una máquina llena de correos pendientes. Una novelita de Villoro para los momentos de saturación. Entrañables colaboradores dedicados a sus respectivas labores, concentrados en jugar este juego que nos hemos impuesto para, eventualmente, obtener los recursos que nos permitan la holgada y honesta existencia, pero también algo más: la certidumbre de la pertenencia, de la relación entre semejantes, de la construcción conjunta de un andamiaje que nos sostenga en el tránsito de los días y nos permita encontrar ese sentido que, en el fondo de todo, es lo que nos mantiene entusiasmados en esa partida de ajedrez contra la muerte que es la vida misma.
jueves, 27 de junio de 2013
miércoles, 26 de junio de 2013
De visita otra vez
Ha pasado medio año desde la última vez que algo metí en este blog. No acierto a lograr una constancia en la escritura, por más que tenga mucho que decir y un afán de vida que, tal vez por eso, no pasa por sentarme más horas al teclado de las que ya aplico. Y si algo ha sido este medio año es intenso: del Sol Naciente nos movimos a la Punta de África, con escalas intermedias que incluyeron los atardeceres del Pacífico Mexicano y la peregrinación a un pueblo piadoso de Virginia, en un derrotero extraordinario que excedió toda posible expectativa. Paralelamente, la continua exploración del universo interior me ha llevado a experiencias inimaginables, que lo menos que han causado ha sido la cotidianeidad de un insomnio, que aún no me decido a convertir en creativo. De tanto ha habido que quedan júbilos inolvidables y heridas que restañar. De tanto ha habido que tal vez tenga materia para algunas intervenciones más, antes de que nuevamente esa vida, la vida, me secuestre en su devenir cotidiano que no incluya ejercicios como éste.
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