miércoles, 26 de junio de 2013

De visita otra vez

 Ha pasado medio año desde la última vez que algo metí en este blog. No acierto a lograr una constancia en la escritura, por más que tenga mucho que decir y un afán de vida que, tal vez por eso, no pasa por sentarme más horas al teclado de las que ya aplico. Y si algo ha sido este medio año es intenso: del Sol Naciente nos movimos a la Punta de África, con escalas intermedias que incluyeron los atardeceres del Pacífico Mexicano y la peregrinación a un pueblo piadoso de Virginia, en un derrotero extraordinario que excedió toda posible expectativa. Paralelamente, la continua exploración del universo interior me ha llevado a experiencias inimaginables, que lo menos que han causado ha sido la cotidianeidad de un insomnio, que aún no me decido a convertir en creativo. De tanto ha habido que quedan júbilos inolvidables y heridas que restañar. De tanto ha habido que tal vez tenga materia para algunas intervenciones más, antes de que nuevamente esa vida, la vida, me secuestre en su devenir cotidiano que no incluya ejercicios como éste.

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