La música, recurrencia inevitable. Y regreso a ese doble álbum de Jordi Savall, maestro en el arte de urdir misterios sonoros, confabulado ahora para que sea la penumbra de la noche, al filo de un rayo de luna, el único escenario digno para escuchar el portentoso producto de su viola.
lunes, 13 de diciembre de 2010
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