domingo, 9 de enero de 2011

Take this Waltz

En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

(Pequeño vals vienés  de  Poeta en Nueva York;            Federico García Lorca)

 

Uno de los juegos intelectuales que considero más admirables es el de la traducción literaria. Cuando se goza del dominio de más de una lengua y se disfruta de la lectura en original, puede apreciarse la sutileza de este arte.  La verdadera traducción, la que es capaz de recrear en el nuevo idioma los matices y tesituras de la obra original, significa obligadamente el reto de la reescritura.  Las mejores traducciones de los clásicos son normalmente el producto de otras tantas plumas insignes, que han sabido transmutar no solamente los significados sino los sentidos, no simplemente la gramática sino los contextos. Y es en este  tenor en el que el ejercicio de la traducción poética reviste una dificultad superior, ya que a diferencia de la narrativa, el ensayo u otros tipos de textos literarios, la poesía tiene su génesis en la lengua misma, en lo que es posible decir e insinuar a través de ella, en lo que puede pintarse usando implicaciones que, en multitud de ocasiones, tienen solamente sentido en el idioma que las arropa. La poesía va más allá de la contextualización, matiza con elementos propios de la música, y así genera ritmos y armonías, extrapola el contenido en forma y es capaz de decirlo todo sin tener que aludir a nada. Nada más complejo que traducir un poema, ya que ello significa urdir una obra absolutamente original que sea capaz de inspirar en el nuevo lector, nativo de otra lengua y, por ende, de otra cultura, sensaciones equivalentes a las que el texto original producía en el medio que lo generó.   

Cuando el que traduce, sin llegar a ser un gran poeta es, sin embargo, un apasionado, sensible y polifacético artista, que lo mismo escribe novelas, coquetea con el budismo, o compone e interpreta música folk, los resultados pueden ser sorprendentes. Véase si no a continuación la libre traducción y variaciones que Leonard Cohen - que no era otro a quien me refería - hace del bellísimo poema de García Lorca, con el objeto de ponerle música y cantarlo con su peculiar voz de bajo, tal como puede apreciarse en el video al final:

Take this Waltz

Now in Vienna there are ten pretty women.
There’s a shoulder where death comes to cry.
There’s a lobby with nine hundred windows.
There’s a tree where the doves go to die.
There’s a piece that was torn from the morning,
and it hangs in the Gallery of Frost -
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz,
take this waltz with the clamp on its jaws.

I want you, I want you, I want you
on a chair with a dead magazine.
In a cave at the tip of the lily,
in some hallway where love’s never been
On a bed where the moon has been sweating,
in a cry filled with footsteps and sand -
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz,
take its broken waist in your hand.

This waltz, this waltz, this waltz, this waltz
with its very own breath                                                      
of brandy and death,
dragging its tail in the sea.

There’s a concert hall in Vienna
where your mouth had a thousand reviews.
There’s a bar where the boys have
stopped talking,
they’ve been sentenced to death by the blues.
Ah, but who is it climbs to your picture
with a garland of freshly cut tears?
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz,
take this waltz, it’s been dying for years.

There’s an attic where children are playing,
where I’ve got to lie down with you soon,
in a dream of Hungarian lanterns,
in the mist of some sweet afternoon.
And I’ll see what you’ve chained to your sorrow,
all your sheep and your lilies of snow -
Ay, ay, ay, ay
Take this waltz, take this waltz
with its “I’ll never forget you, you know!”

And I’ll dance with you in Vienna,
I’ll be wearing a rivers disguise.
The hyacinth wild on my shoulder,
my mouth on the dew of your thighs
And I’ll bury my soul in a scrapbook,
with the photographs there, and the moss.
And I’ll yield to the flood of your beauty,
my cheap violin and my cross.
And you’ll carry me down on your dancing
to the pools that you lift on your wrist -
O my love, o my love
Take this waltz, take this waltz,
it’s yours now. It’s all that there is.

 

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