viernes, 10 de septiembre de 2010

Stardust

Uno de los más extraordinarios conceptos que encontré en mi infancia y que ha marcado de forma indeleble mi visión del mundo es otra aportación del maestro Sagan y su serie televisiva de los setentas, la cual con motivo de la entrada anterior he estado revisitando. Existe el descubrimiento de la física moderna de que las estrellas son inmensos reactores nucleares que transforman unos elementos en otros, partiendo de la primigenia fusión del hidrógeno en helio, y continúan, a lo largo de sus existencias que abarcan eones, con una cadena de reacciones que van llevando a la materia por un recorrido complejo y fascinante por la tabla periódica. A su muerte, ya sea portentosa y espectacular como supernovas, o triste y lóbrega como enanas blancas, las estrellas dejan como herencia para el universo una riqueza química que se esparce por doquier. Y esa riqueza, a través de las eras cósmicas, se ha condensado en planetas y lunas. Muy poca, casi nada, de la materia que existe en nuestra Tierra se ha originado aquí, si acaso lo mínimo que ha dejado la desintegración de elementos readiactivos y los primeros intentos humanos de dominar al átomo en el siglo XX. Viene aquí la estremecedora conclusión: somos materia estelar. Pensémoslo con cuidado... Mira tu mano, esa parte de ti que eres tú, que te permite interactuar con el mundo, que siente y acaricia, esa parte tuya que no te puedes imaginar separada de ti... Toda la materia que construye ese portento biológico y mecánico que es tu mano estuvo alguna vez, hace millones de años, en una estrella... Viajó años luz por el cosmos... Formó parte de múltiples estructuras, inorgánicas y orgánicas, de muy diversa complejidad... Ahora es tu mano, eres tú, polvo de estrellas que busca, de manera inconsciente, el regreso a casa...

1 comentario:

Helena dijo...

Querido lagarto.... Esto sí va a quedarse dando vueltas en mi cabeza por algún tiempo... Tu frase final, "eres tú, polvo de estrellas que busca, de manera inconsciente, el regreso a casa..." Creo que esto es lo que más se parece al sistema de creencias que tengo, que rechaza la religión en sus distintas formas, pero confía en la energía y en que, nosotros y todo lo que amamos y nos rodea, no es más que eso: energía. O polvo de estrellas.